Soy una artista encerrada en el cuerpo de una funcionaria. Por eso, a veces, cuando un usuario que viene a mi oficina me entrega una solicitud, tengo ganas de dibujarle unas florecillas. Sin embargo, mi lado de funcionaria también pesa en mi vida fuera de la oficina, pues, a veces, cuando un chico guapo me dice algo bonito o me propone un buen plan, siento la necesidad de pasarlo por registro y que me den mi copia de éste debidamente numerada, para que así quede constancia y no se traspapele en la memoria.
No comments:
New comments are not allowed.